Publicado en JOC, Nota de Prensa, Noticias de las Asociaciones/Movimientos, Oportunidades de Formación y Encuentro

JOC: Comunicado jóvenes Acción Católica

COMO JÓVENES DE AC, SINTIÉNDONOS AGENTES ACTIVOS DE ESTA COMUNIDAD

Estamos  en  un  momento  importante  en  la  historia  reciente  de  la  Iglesia,  donde  la realidad  Sinodal  envuelve  toda la  pastoral  juvenil.  En  estos  últimos  meses,  la asociación  y  movimientos  juveniles  de  Acción  Católica  (ACG  –  J,  JEC, JOC  y  MJRC) hemos  trabajado  toda  clase  de  iniciativas,  encuestas,  diálogos  y  propuestas,  para preparar,  con profundidad,  este  gran  acontecimiento.  Estamos  llenos  de  esperanza por  los  frutos  del  Sínodo,  donde  se  marcarán los  “nuevos  rumbos”  para  la  pastoral con  los  jóvenes  del  mundo.

Las y los jóvenes en este momento histórico y eclesial nos sentimos llamados a ser agentes activos de transformación  del  mundo  según  el  proyecto  de  Dios.  Reconociéndonos  miembros  de  pleno  derecho  de  la comunidad  eclesial,  acompañados  y  en  comunión  con  los  pastores  y  demás  carismas  y  ministerios  que  enriquecen al  pueblo  de  Dios.

Ante  todo  lo  vivido,  la  pregunta  de  “¿qué  le  pedimos  a  la  Iglesia?”,  aún  cobra más sentido.

Ilusionados  y  llenos  de  expectación  en  que  “algo  importante  está  pasando”  solicitamos  a  nuestra  la  Iglesia,  desde la  fraternidad  y  la  colaboración,  un  gran listado  de  deseos  cargados  de  anhelos  y  sueños.

 

¿QUÉ LE  PEDIMOS A  LA IGLESIA?                                                      

Somos  jóvenes  que  deseamos  una  Iglesia  que  sepa  escuchar  nuestras  demandas, insatisfacciones  o  incluso decepciones,  que  esté  atenta  a  nuestras  expectativas  y deseos  profundos,  así  como  nuestra  manera  de  entender  y de  soñar  la  Iglesia.

Resaltamos  la  urgente  demanda  de  construir  una  Iglesia  que  sea  “hogar”  acogedor sin  distinción,  dialogante, servidora,  acogedora,  integradora,  atrevida  y  creativa. Capaz  de  renovar  el  lenguaje  para  hacerlo  sencillo,  cercano  y actual,  de  manera que  posibilite  la  comunicación  con  las  personas  más  jóvenes.

Una  Iglesia  que,  aprovechando  su  gran  influencia,  nos  haga  posible  dejar  el mundo en  mejores  condiciones  que como  lo  encontramos  para  que  las  generaciones futuras puedan  disfrutar  de  nuestra  casa  común.  Teniendo  en  el horizonte  el  cuidado  de las  personas  en  su  diversidad  y  el  medio  ambiente,  inspirándonos  en  Jesucristo como persona  de  hechos  y  no  sólo  de  palabra.

Una Iglesia que haga real su opción preferencial y evangélica por los pobres y no solo como una doctrina teológica de  bellas  palabras  sino  como  una  vivencia  en  su  “ día  a  día”.

Una  Iglesia  que  sea  capaz,  desde  la  luz  que  proyecta  el  Resucitado,  de  reconocer  el  papel  y  el  protagonismo  de  las mujeres  dentro  de  la  comunidad  eclesial  y  en  la  tarea  de  anunciar  el  Evangelio.  Aplicando  en  sus  estructuras  los principios y valores del Evangelio donde se reconocía la dignidad y el valor de las mujeres en plano de igualdad con los  hombres  como  lo  hizo  Jesús  de  Nazaret.

 

JÓVENES EN PARROQUIAS

Apostamos  por  parroquias  vivas,  llenas  de  frescura  y  dinamismo.  La  parroquia debe  ser  el  lugar  habitual  de encuentro,  desde  donde  sales  a  transformar  el mundo y  al  que  vuelves  a  compartir,  y  retomar  fuerzas,  con  tu comunidad.

Escucha,  cercanía,  acompañamiento,  esperanza,  ligera  de  estructuras,  alegre…  son algunas  de  las  acciones  que pedimos;  y  además  ofrecemos  ayuda  incondicional, nuestra  formación  en  acción,  fundamentada  en  nuestras comunidades,  equipos  de vida  donde  nos  sentimos  acogidos,  donde  nos  formamos,  oramos  y  celebramos  y donde nos  preparamos,  cada  semana,  para  salir  al  mundo  y  transformarlo  en  clave de  Jesús.

 

JÓVENES EN EL MUNDO ESTUDIANTIL

Necesitamos una Iglesia que motive a las personas que participamos de ella a preguntarse por el sentido de lo que estudiamos  desde  nuestra  vocación.  Una  vocación  entendida  en  cualquier  dimensión  de  nuestro  estudio,  enfocada siempre  hacia  una  opción  por  los  demás  y  con  actitudes  evangélicas.

Que  ante  situaciones  de  conflicto,  en  lo  educativo  que  concierne  a  la  Iglesia,  sea capaz  de  escuchar  a  todas  las partes,  internas  y  externas,  y  que  tenga  la  capacidad de  introducir  cambios  y  mejoras  desde  el  diálogo  y  la comunión.

 

JÓVENES EN BARRIOS OBREROS

Las  y  los  jóvenes  de  barrios  obreros  necesitamos  una  Iglesia  que  sea,  más  que nunca,  Pueblo  de  Dios en  complementariedad  de  carismas  y  ministerios,  una comunidad  de  espiritualidad  y  de  acción  transformadora, que  sea  Buena  Noticia para  las  personas  oprimidas  y  más  empobrecidas.  Una  Iglesia  pobre  en  coherencia radical  y fiel  al  Evangelio,  que  tome  postura  a  favor  de  las  víctimas  que  este sistema  descarta  e  ignora,  denunciando  y anunciando  que  otro  mundo  es  posible.

Queremos y necesitamos una Iglesia que sea cauce de reconocimiento de nuestra dignidad como hijas e hijos de Dios  ante  una  precariedad  vital  y  trabajo deshumanizador.  Y  para  ello,  es  necesario  contar  con  una  Iglesia cuidadora  de  personas  y  acompañante  de  procesos.

 

JÓVENES EN EL MUNDO RURAL

Nos  gustaría  una  Iglesia  que,  a  la  hora  de  hacer  los  planes  pastorales,  siguiera criterios  evangélicos  de  apuesta  por lo  pequeño,  desde  la  sencillez  de  nuestro ambiente  y  no  criterios  de  eficacia,  porque  la  Iglesia  es  la  comunidad  de  los discípulos  de  Jesús  que  sale  al  mundo  con  un  bello  mensaje  y  no  una  empresa para  la  extensión  de  una  doctrina.

Una  Iglesia  así,  será  una  Iglesia  que  vive  con  las  puertas  abiertas  dispuesta  a cambiar  algunas  estructuras  “que pueden llegar a condicionar un dinamismo evangelizador” (EG 26) porque “una pastoral en clave misionera no se obsesiona por la transmisión desarticulada de una multitud de doctrinas que se intenta imponer a fuerza de insistencia” (EG 35) .

Como  jóvenes  ofrecemos  ayuda  incondicional,  alegría,  pasión  por  la  evangelización, visión  de  un  mundo distinto,  formación  en  acción,  fundamentada  en  nuestras comunidades,  equipos  de  vida  donde  nos  sentimos  acogidos, donde  nos  formamos y oramos,  y  donde  nos  preparamos,  cada  semana,  para  salir  al  mundo  y transformarlo  en clave  de  Jesús.

Ofrecemos  la  alegría,  la  fuerza,  la  ilusión  de  la  juventud,  los  deseos  y  ganas  de  jóvenes  cristianos  que  “se  lo  creen”,  y que  afirman  que  Jesucristo  sigue  llamando  y  cambiando  los  corazones  de  los  que  quieren  apostar  y  de  los  que confirman  cada  minuto  que…  ¡merece  la  pena!

¡Cuenten con nosotros!

Somos  jóvenes  que  queremos  formar  parte  de  la  construcción  de  un  mundo  nuevo,  donde  cada  persona  tenga oportunidad  de  desarrollarse  y  vivir  con  la dignidad  que  Dios  tiene  soñada  para  cada  uno  de  nosotros.  Somos jóvenes,  y  no nos  resignamos  a  ser  generación  ignorada  y  sobrante.  ¡La  juventud  no  podemos quedar  al  margen! Somos  el  presente,  somos  la  alegría  y  la  fuerza,  somos  la esperanza  que  empuja  otro  mundo  posible.

Comunicado jóvenes AC

Octubre de 2018 .

Jóvenes  de  Acción  Católica

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